Capítulo 16

Me di la vuelta y quedamos cara a cara, él me miraba con sus profundos ojos azules que tanto me gustaban y eso bastaba para sentir paz ¿Me enamoré de Damon? No lo sé, pero es muy diferente a lo que he sentido antes, con él me siento segura, con él yo me siento completa. 
Se acercó y me besó mientras bajaba su mano por mi cintura hasta llegar a mis caderas, en donde se aferró y me atrajo hacia él, demandante,  acto que me hizo gemir, inmediatamente subió su mano nuevamente y a su vez subía mi camisa con ella, me acomodé para que pudiera quitármela con mayor facilidad, lo miré a los ojos y veía un brillo de lujuria que no había visto antes.
  — Eres la mujer más hermosa del mundo — Dijo con esa voz grave y ahora un tono completamente excitante, yo sonreí en agradecimiento, nos quedamos así por unos segundos, mirándonos fijamente, contemplándonos hasta que, como si estuviésemos sincronizados nos lanzamos el uno encima del otro, nunca me habían besado así, era una mezcla de puro deseo y a la vez afecto que me hizo completamente desearlo como no había deseado a nadie nunca.
Lentamente le quité una a una sus prendas, dejándolo completamente desnudo y wow, ustedes no me lo están preguntando pero la vida lo dotó muy bien, él se acercó a mi y comenzó a quitarme el sostén con habilidad y lentitud, haciendo que cada segundo, el deseo por parte de los dos aumentara incontrolablemente.
Cuando  yo ya no tenía nada de ropa se llevó mi pezón a su boca, haciendo que yo prácticamente gritara, así que me tapó la boca y continuó con su proceso, con la otra mano me estimulaba el otro seno, cuando se retiró me miró a los ojos.
—Sofía si no estas lista yo... —Se calló un segundo—Joder Sofía dime que estás lista—Dijo suplicante, yo no respondí, simplemente me acerqué a él que ahora yacía sentado en el borde de la cama, me senté encima de él y lo besé, mientras lentamente me introduje haciendo que en ese momento fuéramos uno solo.
—Qué me estás haciendo—Susurró mientras el movimiento aumentaba, lo mismo me preguntaba yo, que mierda me estaba haciendo, esto era más que tocar el cielo con las manos, probamos varias poses y yo simplemente deseaba que esto no se terminara, él me tocaba completamente con sus manos y yo hacía lo mismo, era imposible no tocar todo ese cuerpo para mi perfecto.
El sonido de ambos gimiendo y dándonos el placer que nunca nadie me había otorgado, era la cosa más erótica del mundo, así que después un buen tiempo, ambos llegamos a nuestra liberación en una secuencia de movimientos duros y sincronizados, haciendo que cayéramos totalmente cansados y nos quedáramos dormidos abrazados y desnudos.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Capítulo 21